Todos despreciaban a Teresa de Lara, heredera de la Sra. de las Serpientes. Solo los Lara la recibieron como parte de su familia y le dieron afecto, pero el Príncipe Heredero acabó con ellos. Con sed de venganza, Teresa se coló en el palacio y, gracias a su fertilidad, dio tres hijos al emperador, tomando así el lugar del príncipe.