Sofía Montenegro, reina y general, perdió todo vínculo con Alfonso cuando la ambición y la desconfianza convirtieron el amor en enemistad. Él se hundió en la corrupción y comenzó a perseguir a los leales, mientras el reino se desplomaba. Sofía, firme en su deseo de proteger a su pueblo, unió fuerzas con el príncipe Felipe, se alzó en armas contra los invasores y peleó por devolverle al reino su antigua gloria.