La tensión entre Elena Estrada y Eduardo Ortega estalla en un tren, donde quedan al descubierto la infidelidad y los conflictos familiares. A partir de ese momento, la disputa se traslada a los tribunales por la custodia de Lucía Ortega y el reparto de bienes, mientras los encuentros familiares, las discusiones en el tren y las negociaciones empresariales hacen aún más evidente la complejidad de todo lo que los une.