Los Sánchez la humillaron y acabaron perdiéndolo todo. Muy distinto fue el caso de los Gutiérrez, que se arrodillaron para pedirle ayuda. Melania Vega salvó al patriarca, apagó la guerra entre Sánchez y Herrera y deshizo una maldición japonesa. Pero cuando los Sánchez buscaron su perdón, ella ya había partido.