Durante el banquete de la emperatriz viuda, Álvaro Salcedo intenta destruir a Estela Mendoza con una acusación falsa de infidelidad. La reputación de sus tres hijos también se ve amenazada, pero una prueba de sangre despeja toda duda y confirma su vínculo con el emperador. Mientras la realeza acepta a la familia y Salcedo recibe su castigo, aún queda abierta la puerta a la venganza.