Reencarnado como pez, Gabriel Herrera no solo logró sobrevivir: también creció con la ayuda de un sistema en el Lago de las Cumbres, burlando a los mejores pescadores uno tras otro. Mientras avanzaba, desenmascaró la conspiración de Verónica Solano y Rafael Molina para apropiarse de su fortuna. Su destino culminó en una transformación en dragón acuático, con la que volvió para consumar su venganza ante todos.