Diez años después de entrar en prisión, Ramón Rivera sale decidido a poner al descubierto la traición de Dariel Ortega. Su regreso lo lleva a quedarse al frente de la Banda del Dragón y a tenderle la mano a Juliana Romero para rescatar su empresa. Con el tiempo, las familias se reúnen de nuevo y la sucesión del Sr. Dragón se desarrolla sin contratiempos.