Una tragedia lleva a Selia al harén, pero allí la esperan el desprecio de Lana y Julia, junto con sus constantes trampas. La rivalidad entre las tres se vuelve cada vez más peligrosa hasta acabar en un aborto; Julia es declarada culpable y ambas son enviadas al Palacio Frío. Con Rosa ascendiendo a Dama Imperial y luego a Consorte, y su hijo convertido en heredero, las fuerzas dentro del harén cambian por completo. Selia, sin rendirse, sigue suplicando por la libertad de su madre.