Cuando Mariana Durán descubre que su matrimonio con Arturo Valencia ya no tiene arreglo, decide ponerle fin y pelear por lo que le corresponde. Al sacar a la luz la traición y las maniobras irregulares con los bienes, arrastra a Leonardo Serrano y Lucía Beltrán a una cadena de tensiones sentimentales y financieras. Entre directos, roces en el trabajo, pleitos en internet y la división del patrimonio, todo se complica. Mariana termina renovada, con su carrera en ascenso y un nuevo romance con Leonardo, mientras Lucía queda marcada por el rechazo.