Nubia y Julián quedan atrapados en una relación marcada por la desconfianza, el dinero y las decisiones sobre su hijo. Cuando Ana López y Andrés entran en escena, la tensión solo crece. La repartición de bienes y la subasta de joyas empujan todo al límite. Nubia vende las joyas de su madre, se divorcia y deja atrás su vida para estudiar en el extranjero. Lo que encontrará allí lo cambiará todo.