Rosa Álvarez no se queda callada: revela ante todos cómo Félix Morales compró su puesto de Magistrado y expone el trato cruel que ella y sus hijos —el Príncipe Heredero y la Princesa— sufrieron. Cuando declara su verdadera identidad como Emperatriz frente al Emperador Ernesto, la caída de los Morales se vuelve inevitable. ¿Podrá la justicia alcanzarlos?