Liana rompe con la pasividad y se afirma con fuerza frente a las conspiraciones, las traiciones y las luchas de poder en la familia García. Al mismo tiempo, su historia con Chema se convierte en un amor obsesivo, teñido de dolor y dependencia. En su faceta de negociadora de crisis, desarma conflictos, replantea la empatía y elige amar.