Cuarta hija en una casa donde ya había tres niñas, Sofía López creció marcada por el desprecio de su abuela, que solo quería varones y casi la arrojó a un pozo al nacer. Sus padres consiguieron salvarla y mantuvieron la esperanza de tener un hijo. Mucho tiempo después, al salir de la selectividad, Sofía se topó con unos matones que agredían a su hermano menor. Al ponerse delante para protegerlo, hirió a uno de ellos. La respuesta fue despiadada: destrozaron su hogar y le arrebataron sus tierras.