Hace cinco años, Nina Jiménez vio cómo Saúl Soto, su esposo, se quemaba vivo intentando salvarla. Desde entonces vivió atrapada por la culpa, e incluso terminó con leucemia. Sin embargo, la verdad que descubre después es todavía más devastadora: Saúl nunca murió; está vivo, casado con su mejor amiga Chantal Lara y con hijos. Todo fue obra de Chantal, que chantajeó a Song Huai con una falsa promesa de médula para Nina a cambio de que Saúl fingiera su muerte y se quedara con ella, pero nunca iba a donar nada. Y por si fuera poco, ella misma inició el incendio. Cuando Nina “muere” por cáncer, el doctor Gustavo Guzmán, enamorado de ella desde siempre, la congela y cinco años más tarde la trae de vuelta. Al final, Saúl muere apuñalado por Chantal mientras la protege, y Nina comienza una nueva vida junto a Gustavo Guzmán.