Por culpa de una apuesta perdida, Serena termina entregada a Luciano, el supuesto tío inválido de Damián, justo después de ser traicionada por su prometido. Pero la verdad es otra: Luciano ha ocultado durante siete años que no está lisiado ni impotente. Serena resulta ser su Luna destinada, la única capaz de despertar su lobo interior. Cuando Damián empieza a sufrir la maldición familiar y entiende que la perdió para siempre, Serena ya ha dejado atrás el pasado y se convierte en la reina de su manada.