Tras rescatar al Gerente López, Sergio obtiene un contrato, pero también deja al descubierto que es el heredero del Consorcio Magnates. Su vínculo con Nieve desencadena un triángulo amoroso, mientras en casa estallan crisis familiares y choques por el poder. Sin que él lo sepa, la Directora Quispe, su madre, lo observa desde las sombras y lo somete a una prueba. Después, el Gobernador lo acepta como ahijado y le entrega un sello de oro.