Adriana creyó haber aceptado un matrimonio sin amor, hasta que Cristian desapareció al día siguiente de la boda. Tres años más tarde, él vuelve sin explicación y revela que había estado encubierto. Ella duda entre cerrar esa etapa o darle otra oportunidad, mientras él insiste en quedarse, atenderla y sostener la casa con hechos. Cuando Adriana por fin empieza a ceder, descubre que nada de lo ocurrido entre ellos fue casual.