La investigación de Isla la lleva frente a Ópalo, un sireno de sangre legendaria al que decide enseñar rituales de cortejo. Sin entender su intención, él cree que ella le está confesando amor y la secuestra. Temido por todos, con ella baja la guardia y revela una faceta inesperadamente suave. Cuando Isla reconoce que Ópalo fue el niño que tiempo atrás la rescató, una promesa olvidada por la fiebre, entre los dos surge un vínculo forzado, delicado y cruel, mientras él vive con el temor de que ella vuelva a marcharse.