Rechazada por su propio padre y entregada a un mendigo, ella pensó que le esperaba una vida sin salida. Pero en la noche de bodas, un gesto de él bastó para cambiarlo todo: el templo en ruinas se volvió una tierra bendecida en un instante. Y entonces quedó al descubierto su verdadera identidad: la reencarnación del Emperador del Cielo.