Beatriz y la familia de Francisco Herrera lo hunden en una traición brutal: le quitan sus bienes y hasta su córnea, dejándolo frente a la peor humillación. Todo se desata durante una fiesta, donde los reclamos y las tensiones ya no pueden ocultarse. Aunque buscan convencerlo de perdonar las deudas, Francisco no da marcha atrás. Beatriz acaba presa y enferma, y él sostiene su decisión de divorciarse hasta recuperar la tranquilidad.