En la casa Hernández, el honor del clan se juega entre conspiraciones de palacio y matrimonios acordados. Lucía, hija de una concubina, salva al monarca pero sufre una fractura en la pierna; como recompensa, obtiene el título de Marquesa del Mérito y es enviada a Continente Rancio. Elena, por su parte, es entregada en matrimonio al príncipe del Reino de Borilia. La frialdad familiar no apaga el golpe más duro: la muerte de Carmen. Ese vínculo tan profundo impulsa a Lucía a despertar su propia fortaleza, justo cuando en la mansión celebran el Año Nuevo y comentan los últimos hechos en el Palacio de Virtud.