En pleno viaje, el Emperador se topó con Inés inconsciente y la rescató. Lo que parecía un simple auxilio escondía una trampa: había sido drogada con un afrodisíaco, y de ese momento surgió una relación íntima. Ya de regreso, Inés descubrió que estaba embarazada. Después, al tener 99 hijos, su caso fue interpretado como un presagio, y la Emperatriz Viuda, encantada, la citó en palacio.