Tras años de imponer la paz en Grania, Valeria Álvarez había dejado el cargo y parecía lista para una vida tranquila. Pero en vísperas del cumpleaños de su hermana, una nueva crisis estalló: los piratas de Isla del Este habían comenzado su invasión. Valeria regresó de inmediato para defender a su país, mientras su hermana enfrentaba la humillación constante de su prometido y de la madre del futuro esposo.