Con el cuerpo devastado por la enfermedad y la culpa de todos encima, Liam decide entregar en secreto lo único que puede salvar a Emma: su corazón. Pero ella, convertida en multimillonaria, ignora por completo ese sacrificio y lo humilla junto a su prometido. Abandonado y marcado como villano, Liam afronta en soledad el final de sus días, hasta que reaparece una guardiana de su infancia y le ofrece el único consuelo que le queda.