Cuando estaba a punto de casarse, Harper sufrió el cruel golpe de perder a su bebé por culpa de Kelly. A partir de ahí, entre secuestro, accidente y un trasplante de riñón, salió a la luz la ambición oculta por fortuna y poder en la familia. En el desenlace, Robert decidió respaldar a Harper, y padre e hija cerraron la herida para empezar a sanar.