Valeria Santamaría dejó atrás su apellido y entró a Diario Centella como una empleada más, buscando vivir sin privilegios. Lo que encontró fue desprecio: Renata Luján la humilló, Adrián Mendoza la traicionó y el resto la trató con crueldad sin sospechar su verdadera identidad. Pero cuando la hija del comandante general Augusto Santamaría alce la voz, su nombre bastará para hacer temblar a todos.