Nora pone fin al vínculo mágico en el instante en que descubre la infidelidad de Kael, Señor Dragón, y se esfuma sin dejar rastro. Él queda hundido en el escándalo y la culpa, tratando de sostener su vida mientras todo se desmorona. Entre traiciones, magia y poder, el destino aún los mantiene ligados, aunque ya no haya regreso.