La familia Torres se mantiene al borde del quiebre: la herencia desata disputas, los padres trabajan en la ciudad para sostener la casa y los choques con los Ruiz por matrimonios y dotes no dan tregua. Cuando aparecen lingotes de oro, nace la idea de emprender, pero la calma dura poco; las peleas entre hermanos se intensifican, el tercer hijo abandona el hogar y Javier, el segundo, acaba uniéndose a Camila. Con la familia ya separada, solo queda una pregunta: ¿la abuela, renacida, podrá reescribir su destino?