Cuando Serena Rosas abre los ojos, está embarazada y sin recordar nada. Acorralada por Hera y el Consejo Divino, únicamente Ares Guillén, el dios de la guerra que inspira temor, da un paso al frente para fingir ser su prometido. Pero entre mandatos divinos y secretos ocultos, resguardar a ese bebé podría exigirle demasiado.