En medio de intrigas palaciegas, Don Alfonso Valverde disputa el mando con Su Majestad la Reina Doña Beatriz y Don Rafael Carrillo, el Canciller, mientras arrastra el peso del fallecimiento de Don Sebastián Valverde, la corrupción en la ayuda por desastres, las rebeliones y el vínculo con la princesa coreana. Sin ceder terreno, toma el control del gobierno, castiga a los oficiales corruptos y manda tropas contra los invasores. Al despertar Su Majestad el Rey Don Fernando, todo en la corte da un giro inesperado.