Los Guzmán se creen con derecho a pisotear a Ernesto y Elena para quedarse con su terreno, porque están seguros de que Sebastián no vale nada. Sin embargo, en una ceremonia de la empresa, todo se desmorona cuando descubren que el hijo al que despreciaban es, en secreto, el Presidente millonario que ha regresado para cobrar venganza y limpiar el nombre de sus padres.