Adrián López cae hospitalizado justo cuando la guerra familiar estalla. Aun así, abre camino para el pueblo con el comercio de anguilas y la Fruta de Junio, y suma fuerzas con el Restaurante Dragón Dorado. En medio de pérdidas, obras pendientes y la incógnita de su verdadero origen, acaba frente a sus padres biológicos. Todo se resuelve a su favor: su plan rural prospera, recibe la herencia familiar y termina casándose.