Tres años atrás, Pablo Castellanos, general del Imperio de Dragón, eliminó al rey del Reino Sangriento y se ocultó para evitar nuevas amenazas. Durante ese tiempo, permaneció en silencio, se casó con Claudia Montoya, la nieta de su benefactor, y aceptó trabajar como conductor sustituto, soportando humillaciones sin revelar quién era. Ahora que el Reino Sangriento vuelve a levantar cabeza, Pablo ya no puede seguir escondido.