Alina ya no acepta seguir atada a Rafael, el fénix que nunca la apreció, y apuesta por Caelo, el draconiano despreciado por todos. En la Academia de Magia, su unión comienza como un refugio entre excluidos, pero pronto se convierte en algo más. A la vez que Rafael trata de volver a su lado, un poder dormido en Caelo empieza a salir a la luz.