La disputa por la herencia con los Rojas marcó a Ana Barros: su prestigio se vio afectado y su nieta terminó fuera de la familia. Pero ella no se dejó definir por ese golpe. Al exponerse como profesora y líder de la Fundación Auge, entregó sus bienes y apartó a su familia de su vida. Más tarde regresó a la Universidad Capital con la frente en alto.