Entra al palacio con una sola meta: destruir a Valeria y Tomás Suárez, los hombres detrás de la masacre de su pueblo. Pero entre venenos, traiciones y el peso de un hijo perdido, Lucía Serrano también arrastra a Adrián Lozano a un juego en el que la ambición puede costarle todo. Al final, solo uno podrá sobrevivir.