Los Rivas me adoptaron cuando era pequeña, y durante doce años creí tener un lugar en esa familia. Entonces llegó su hija biológica, y Damián me odió por ello, dejándome morir. Renací en el día en que fueron a buscarme, decidida a escapar. Pero él también había vuelto. Su extraña mirada me perseguía, hasta que una bala me hirió el costado y mi riñón colapsó.