Renata creía que un descuido médico solo había alterado su vida, hasta descubrir que el embarazo era de Leonardo Guzmán, el heredero que supuestamente había muerto. Detrás de todo estaban Álvaro Fuentes, su esposo, y Julia Miranda, la amante de él, que la habían usado para intentar tener un hijo. Entonces, ella pasa de víctima a vengadora.