Victoria no toleró la traición de Leonardo: se divorció, retiró el dinero que había invertido y lo sacó de su puesto. Luego, como heredera del Grupo Rivas, encontró en Álvaro el apoyo para sacar adelante la empresa. Entre los vanos intentos de Leonardo por volver y los choques en los negocios, Victoria fue ganando firmeza hasta abrir un nuevo camino para sí misma.