La ruptura que Emilia exigió enfrentó a los Serrano con los Olvera, pero la tensión acabó transformándose en trabajo compartido. Juntos vendieron caza, hierbas y papel, y fueron sacando adelante su puesto pese a los tropiezos. Mientras tanto, los hermanos maduraban, atendían a los mayores y aprendían a sostener a la familia. El retorno de Álvaro reunió de nuevo a todos y permitió reconstruir unos lazos que parecían perdidos.