Con 34 victorias a sus espaldas, Javier era el campeón del boxeo, hasta que la traición lo derribó. Sergio, incapaz de vencerlo en el ring, lo drogó y lo dejó inconsciente. La pelea callejera que estalló después terminó en una tragedia imposible de borrar: la muerte accidental de su hija. Consumido por el dolor, Javier se perdió en la ruina, pero la llegada de una niña pequeña encendió de nuevo una razón para vivir.