Lucía y Ángel viven bajo la sombra del desprecio, hasta que el Rey Adrián interviene para protegerlos y descubre que Ángel es su hijo. Lo que sigue es una lucha contra engaños y venenos, en la que Lucía resiste hasta convertirse en Princesa Consorte. Como final, la familia se reúne para dar la bienvenida a unos gemelos.