En el Palacio del Dragón, Marcos Lorenzo se abre paso entre engaños y rivalidades para encontrar a Clara Vega y a su hijo Emiliano. Julia Vega se hace pasar por la Diosa Dragón, Don Fermín actúa con malicia y ambos acaban castigados. Tras ser acusados de profanar una estatua, el niño dice ser hijo de Marcos; ese acto provoca una intervención divina que une de nuevo a la familia y devuelve la salud a Clara.