En un mundo arrasado por el apocalipsis, Lucía fue traicionada por Ernesto y Valeria y terminó encerrada. Al renacer, cortó con todo al divorciarse, levantó una fortaleza propia y acogió a Ónix. Entre invasores y desastres, respondió con astucia: resistió el calor extremo, las plagas y los incendios. Para sostener su refugio, incluso contrató a vagabundos para mantener el orden, y así vio nacer una nueva vida.