Tras renacer como consorte real, Carlos Cruz transforma la burla en respeto con su ingenio y sus habilidades místicas. Con enemigos acechando en el palacio, conspiraciones, atentados y traiciones en su propia familia, se apoya en maestros caídos para defender a la princesa. Al liberar su poder oculto, supera al príncipe Hugo, obtiene el reconocimiento del imperio y cambia por completo su destino.