Valeria nunca imagina que comprar a Matías y rescatar a Román la acercará a dos íncubos heridos por su pasado. Entre responsabilidades, secretos y la vida familiar, los tres terminan unidos de forma inevitable. La verdad sale a la luz: ellos son príncipes del Castillo Demoníaco, y ella deberá adentrarse en ese reino, soportar traiciones y decidirse por un amor que reta a dos mundos.