Al dejar atrás su compromiso, Marina Rosales se reinventa y, tras la Carrera de Botes, emprende camino a Valle Largo. Allí crea un refugio para quienes lo perdieron todo, se acerca a Rodrigo Herrera y rompe definitivamente con Alonso Herrera. En medio de lealtades rotas, lazos familiares y amor, se aferra a la idea de vivir libre.