Selena no puede escapar de las visiones ni de unos nacimientos envueltos en misterio. Todo cambia cuando descubre que Ethan, su hijo, comparte sangre con William, el Alfa de la Manada Frostwolf. Lo que empieza como una disputa por la paternidad y la custodia termina enfrentándola a William, a su familia y a toda la manada, en un conflicto donde chocan la identidad, la lealtad y el poder.