Francisco Altamirano y Patricia Santillán lo apostaron todo a una herencia, y para conseguirla cruzaron un límite imperdonable: cambiaron a los niños. Inés Aguirre carga con esa traición durante dieciocho años, hasta que decide revelar los secretos de adopción que derriban a Francisco y Patricia y los llevan a prisión. Entre tanto dolor, solo queda por descubrir el destino de su hijo adoptivo y el de ella misma.