Sergio Santos lo metió en prisión, y Felipe López salió para enfrentar una realidad más dura: su esposa e hija fueron humilladas y el ambiente familiar quedó marcado por el conflicto. Al mismo tiempo, el pueblo se dividía entre el clan Lima, el Grupo Aguas y la familia Quijas por el control del lugar. Bajo la protección del Sr. Serpiente y Blanco, Felipe logró llegar hasta el final, donde la verdad salió a la luz y los responsables acabaron pagando.